
Durante largo tiempo guardé una confidencia referida a la esposa de una pareja amiga y muchos, pero muchos años después me enteré que a R. le había llegado la misma versión, pero ninguno se lo había contado al otro
¿Por qué?
Porque mantenemos nuestro espacio, porque no hubiera aportado nada y porque respetamos la intimidad propia y ajena.
La discreción es como un filtro que retiene lo más grueso y deja caer sólo algunas gotas en la colada. A veces ninguna.
Es la prudente administración de un caudal que puede causar estragos si lo soltamos sin criterio. Vivimos en una sociedad confesional y exhibicionista y a muchos les resulta difícil entender mi reticencia a exponer mi intimidad en la red, escenario ideal donde se despliega un sinnúmero de imágenes y secretos compartidos… y repartidos.
Abrí una cuenta de twitter porque me resulta necesario seguir algunas, independientemente de que me sigan.
Pocos saben de ella y por eso tengo sólo once followers (un número tan ridículo que hace exclamar a Noriega ¡N'est pas possible!) pero sigo negándome a Facebook.
No tengo Facebook… aunque hoy me contaron que sí.
Parece que alguien se ha tomado la molestia de abrirlo a mi nombre, pegando el texto del primer post de este blog y copiando la imagen de otro post, como foto del perfil.
¿Con qué objeto? lo sabrá con certeza quién lo hizo.
Yo apenas sospecho y reafirmo mi convicción de que no se le puede mostrar ni contar todo a todo el mundo.
Por el momento, vengo ganándole la pulseada a FB.
Y ustedes están avisados: esta Condesa® no atiende en sucursales.
..º..
Pasad, no penséis en mi vida,/ dejadme sumido y esbelto./ Yo uno/ en mi centro.
El ser uno. Juan Ramón Jiménez
¿Por qué?
Porque mantenemos nuestro espacio, porque no hubiera aportado nada y porque respetamos la intimidad propia y ajena.
La discreción es como un filtro que retiene lo más grueso y deja caer sólo algunas gotas en la colada. A veces ninguna.
Es la prudente administración de un caudal que puede causar estragos si lo soltamos sin criterio. Vivimos en una sociedad confesional y exhibicionista y a muchos les resulta difícil entender mi reticencia a exponer mi intimidad en la red, escenario ideal donde se despliega un sinnúmero de imágenes y secretos compartidos… y repartidos.
Abrí una cuenta de twitter porque me resulta necesario seguir algunas, independientemente de que me sigan.
Pocos saben de ella y por eso tengo sólo once followers (un número tan ridículo que hace exclamar a Noriega ¡N'est pas possible!) pero sigo negándome a Facebook.
No tengo Facebook… aunque hoy me contaron que sí.
Parece que alguien se ha tomado la molestia de abrirlo a mi nombre, pegando el texto del primer post de este blog y copiando la imagen de otro post, como foto del perfil.
¿Con qué objeto? lo sabrá con certeza quién lo hizo.
Yo apenas sospecho y reafirmo mi convicción de que no se le puede mostrar ni contar todo a todo el mundo.
Por el momento, vengo ganándole la pulseada a FB.
Y ustedes están avisados: esta Condesa® no atiende en sucursales.
..º..
Pasad, no penséis en mi vida,/ dejadme sumido y esbelto./ Yo uno/ en mi centro.
El ser uno. Juan Ramón Jiménez












