
Trae otro café y retomamos la conversación,
tic… tic… tic…
sobre anécdotas del viaje, los chicos, los exámenes,
tic… tic… tic…
el vestido de M., la despedida de P., la venta de la casa,
tic… tic… tic…
el laburo de S., la consulta al ginecólogo, los nuevos jazmines,
tic… tic… tic…
las fotos,
tic tic tic tic
los regalos,
tic tic tic tic
Navidad,
tic tic tic tic
esa gota de agua me está enloqueciendo.
Crece con la intensidad de un tsunami y no puedo atender otra cosa ¿Por qué no me levanto y cierro bien la canilla? si, después de todo, me paso cerrándole cajones y puertas de la alacena.
tic tic tic tic tic
La gota me inunda la atención, me hace agua la razón y me tapa los oídos a todo lo que no sea ella.
Perdida en los oscuros meandros del pensamiento contabilizo otras manías para distraerme: cerrar las puertas de los placares antes de dormir, poner las perchas con el gancho mirando para adentro, guardar todas las tazas con el asa hacia la derecha y pelear a muerte con R. por dejar los repasadores hechos un bollo húmedo.
tic tic tic tic tic
Como en una película francesa –imagino- la cámara se acerca a la canilla y enfoca la gota suspendida que se agita levemente, oscila con perversa lentitud y se arroja finalmente al vacío, indiferente a mi nervioso intento de no escucharla.
Ahora, el primerísimo plano, atrapa sólo la próxima gota gorda y panzona, que crece como la barriga de un sapo hasta hacerse transparente y astillarse en carcajadas al caer.
tic tic tic tic tic
El sonido aumenta,
toc… toc… toc… toc…
Y aparece otra.
toc toc toc toc
y otra,
toc toc toc toc toc
como en aquella película de Woody Allen con los espermatozoides formando fila para salir.
toc toc toc toc
Mi corazón palpita, la respiración se vuelve agitada y pienso en la tortura china y en la gota que orada la piedra y en el tío Miguel que sufría gota y en los cowboys vertiendo la última gota de la cantimplora sobre los labios tan cuarteados como la tierra desértica y en...
toc toc toc toc toc
-¿Qué?
–Que si querés otro café.
-Sí quiero, pero por favor cerrá bien la canilla.
Hay que cuidar el agua.
...pero él vuelve, noche a noche,como un canto en las gotas de tu llanto,che, bandoneón.
Che, Bandoneón (tango). Homero Manzi.