30 de junio de 2008

Catarsis

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Ya casi se cumple un año y su orfandad parece aumentar cada día.
Me avergüenza cuando dice ¡sos tan buena! porque sé que no lo soy. No puedo serlo cuando marco límites invisibles e intento preservar espacio y tiempos con férrea y silenciosa voluntad.
Extraña - sabe, intuye, teme- no ser ya el centro de la rueda, la columna central de la familia. Huérfano de su compañera se ha vuelto niño en el afecto y hombre bravo en la impotencia porque el eje se ha corrido inevitablemente.
La cabeza blanca y noble se inclina a veces en sueños fragmentados que inventan duendes y terrores infantiles, tal vez con la velada intención de recuperar la compañía nocturna que por varios meses le prestamos y que no sustituye la compañía –la compañera- que busca y necesita.
Y cuando dice ¡sos tan buena! me siento mal porque no sabe de las tormentas que provoca cuando estalla mis silencios cada vez más escasos, arrinconados en horas de la madrugada.
Tampoco sabe cuánto me enoja que se endurezca ante el dolor, que no asuma lo inevitable, que no se amigue con el presente.
Y cuando lo abrazo o le preparo algo calentito o escucho (im)pacientemente las historias repetidas tantas veces y me dice ¡sos tan buena! me avergüenzo porque sé que no lo soy y porque está recibiendo una flaca moneda de cambio, aunque brille como oro ante sus ojos.
No sé –no puedo, no debo, no quiero- dar hasta que duela.
Qué mierda.
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Consideraba, tal vez, en sus momentos de menor lucidez, que es posible lograr la felicidad en la tierra cuando no hace mucho calor [...] Sin embargo, él mismo no cayó en la cuenta de que se había vuelto tan sutil en sus pensamientos, que hacía por lo menos tres años que en sus momentos de meditación ya no pensaba en nada.
Un día después del sábado, en Los funerales de la Mamá Grande. Gabriel García Márquez

21 comentarios:

El Caballero de la luna dijo...

¿Quién sabe qué es lo que saben, lo que entienden, lo que justifican? ¿Quién sabe en qué piensan los viejos cuando parecen ausentes? A lo mejor en pura ausencia, para ir habituándose a la nada, o para no saber que los recuerdos ya aplastan abrumadoramente a las esperanzas. Reducidas, tal vez, al próximo encuentro con quien dicen querer. O a una retirada compasiva.

carola dijo...

Por ahí es bueno dar y saber que algún dia ese aparetente dolor, no va a ser tanto, sino alivio y disfrute. Lo que por ahí es duro de ver con los mas grandes es solo tiempo- y tan valioso- para despedirse.

Condesa, le robo unas lineas para contarle algo que por ahi sirva.


Ún día despues de haber festejado mi cumpleaños unos meses depues de la muerte de mi madre, mi hermano me comentó: Y todos ahi reunidos, alegres como si nada, tipico de esta familia, nada se habla, parece que nada pasó.
Tipico de la familia, nada le dije. Pero me dolió el comentario y ahora , despues de un tiempo, sé porque lo dijo y porque la diferncia en la forma de ver una misma cosa.

El tiempo que mi madre estuvo sola, sabía que eran obviamente los ultimos años, meses. Pero aunque a mi tambien me parecia que estaba poco, estuve. Como pude, con dolor a veces, con bronca otros. Pero di lo que podía. En tiempo, en plata y sobre todo en abrazos.....
Me despedí adentro mio cada día, mal, bien , pero dí.
Fue mas corto el duelo y fue un alivió cuando se fue, por ella que no estaba bien, por mi y porque senti que habiamos hecho a nuestra manera las pases en casi todo.

Para mi hermano no fue así. No estuvo,no se despidió, se distrajo y le quedó mucho pendiente.

Ojalá sirva, y perdón por tanta chachara.

Siempre sus escritos son tan entensos y claros. Bs

CecydeCecy dijo...

casi siempre se siente que lo que hacemos es poco, que marcar tiempo y espacios y esos silencios es no ser tan, como ellos lo expresan, pero creo que ese poco para ellos es un mucho reconfortante cuando conectan con este espacio y tiempo.
es mi parecer, quizas este equivocada, pero asi lo vivi yo ..

besos

Mickey dijo...

Es una de las situaciones más contradictorias de las que yo tenga registro.

Hay un momento en que se pasa de sostenido a sostén. De una. Sin ningún aviso. Y si hubo aviso (basta ver el desarrollo natural de la vida para tener buenas pistas) no le dimos mucha bola.

A mí me quedaron, de situaciones parecidas, un par de ideas.
Una el respeto por el momento.
Otra, la de evitar tomar un lugar que no nos es propio.
Dejar correr, pero con la intención siempre de evitar convertirnos en lo que no somos, ni hacerlo con los demás.

Mary Poppins dijo...

un dia estaremos nosotros en ese lugar, eso es lo que aligera la culpa.
Es terrible, de todos modos, mis padres estan muy bien, pero mis bauelos pasaron por esto y yo hasta me olvidaba de ellos, y cuando visitaba a mi abuela me volvia el amor y la paciencia por un rato claro, algo tenia que hacer despues, y al rato de salir volvia a olvidar. Es terrble ser humanos de un lado y del otro.

Estrella dijo...

Como otras veces ya lo hablamos en los distintos blogs, la vejez me parece cruel desde donde se la mire. Todo lo que podamos hacer para suavizar esa crueldad me parece bueno. Lástima que sí, que a veces lo inmediato, lo urgente, lo más demandante nos hace olvidarnos de ellos. Leo estas palabras y las siento casi mías. Y lo bien que me hace, para refrescar mi decisión de estar, de no dejarlos solos.

emeygriega dijo...

Te entiendo tanto. Mi abuela se está yendo de la mejor de las formas (cosas que el resto de mi familia no), mitad en el limbo, mitad en la tierra. Que la vida le de esta oportunidad de morir sin sentirlo, me enoja mucho más conmigo, por no tener más paciencia con sus cuentos, con sus invocaciones a los muertos, con sus disparates ( terminaste la escuela?.....Ah, claro, si ya eres grande).

Yo tampoco quiero dar hasta que duela!

-˘Bueno, me voy antes de que oscurezca...¨.
- Quédate a dormir - me pide.
- No, abuela, entendeme. Soy grande. Quiero dormir en mi casa.

Sí. Es una mierda.

La condesa sangrienta dijo...

Caballero: es probable que sepan y entiendan más de lo que creemos, que entiendan y acepten nuestro imperfecto amor porque lo reciben así, entero, sin calificativo alguno.

Carola: es verdad lo que dice; las lágrimas de tristeza son sanadoras pero las de arrepentimiento son pesadas y amargas. Gracias por compartir.

Cecy: eso es, pensar que se hace poco y sentirse en falta cuando agradecen por tanto.

Mickey: negarse a ocupar un lugar que no corresponde, evitar el "cambio de figuritas" sin mortificar, es el punto. beso.

Mary: sí, y también es terrible la fuerza del débil.

Estre: no los dejamos solos, claro que no! son ellos quienes nos dejan solos de sí mismos.

Emey: exactly like that, kss!

Gise =) dijo...

Condesa contrariamente a lo que me ocurre cada vez que la visito este post me ha hecho llorar porque a veces me siento un poco así con mi padre cuando me cuenta las cosas por enecima vez y yo ya las conozco o mehabla de cosas que no me interesan y hago lo imposible por cambiar de tema y el sigue y sigue... Que triste es a veces la vejez...o es que la hace triste algunas enfermedades... Mi padre gracias a DIos esta bien su cabeza funciona bien pero es que el envejecer hace que uno se vuelva monotematico, o es que no me he dado cuenta que rapido pasan los años....
Besitos!!!!!!!!

Stella dijo...

Que tema doloroso!
Mis padres ya no están, y yo, por circunstancias de la vida, no puede darles lo que se merecían de mi. Me refiero al tiempo.
Mis hijos eran muy chiquitos, y no me quedaba mucho resto.
Ellos siempre me dieron mas a mi, que yo a ellos.
La culpa, a veces me ahoga.
Pero bueno, es la ley de la vida. La incodicionalidad en la relacion padres e hijos, no es recíproca.
Siempre fue asi, y así seguirá siendo.

Un beso!

Conocido de la vida dijo...

Hay vejeces que se asimilan a las niñeces, es decir que requieren del mismo cuidado y atención que los chicos.
Lo loco es que podamos tener paciencia con varios hijos chicos a la vez, y a veces ni siquiera un poco, con un solo viejo.
Creo que para tener una vejez acompañada por los hijos, hay que mostrarle a ellos como uno cuida de sus abuelos.

La condesa sangrienta dijo...

Gise: la vejez del otro nos enfrenta con "el viejo que todos llevamos encima", diría el Nano.

Stella: a veces no sé si es culpa o bronca por contemplar la fragilidad ajena sin poder remediarla.

Conocido: tratar al viejo como a un niño (aunque lo requiera) es lo que produce esta pena, porque uno siente que está vulnerando la integridad de aquél que fue. Creo que no me explico bien, pero eso siento.
Y los niños aprenden el amor en la práctica cotidiana, nada más cierto.

Jotafrisco, la ira de Dios dijo...

¡Qué lindo texto!

Mickey dijo...

Condesa, despreocúpese.
Se le ha entendido claramente desde la primer línea.
Ni siquiera el titubeo del dolor, deja lugar a la confusión.

La condesa sangrienta dijo...

Jota, Mickey: gracias y beso para cada uno.

R dijo...

Creo honestamente, que comprende claramente el - Sos tan buena!-
Recibe agradecido la palmadita en su espalda. La oreja "prestada", para escuchar viejas y conocidas historias.
No, no es tonto, es viejo y tal vez algo mañero, en busca de atención y con momentos de impetuosa voluntad de tomar el timon, para luego comprender que no hay puertos donde ir.
Condesa ¡sos tan buena!

Luz dijo...

Igual que Belu, estoy llorando mal!
Pero "sos tan buena" porque se da cuenta, que aunque le pongas los limites o sean pequeñeces, lo haces de corazon.Me imagino que que aunque no lo diga, sabe muy bien la diferencia que existe con el departamento B.

La condesa sangrienta dijo...

r: ni tan buena ni tan mala, pero siempre en desacuerdo conmigo misma.

Belu: a medida que vamos creciendo somos más conscientes de esa realidad que es triste y hace llorar.

Luz: pero una cosa es lo que él siente y otra lo que siento yo, que no me conforma demasiado.

Anónimo dijo...

Condesa,es duro darse cuenta que muchas veces no logramos hacer todo lo que quisiéramos por nuestros mayores.- Pero ese poco que hagamos muchas veces es suficiente para ellos y cuando nos dejan, llegamos a sentir paz. Mucho más difícil resulta cuando el que se nos vá es joven y no nos ha dado la posibilidad de ayudarlo.- T.M."""""

Silvia Urite dijo...

Condesa: Hace muuucho que no pasaba por acà, pero ahora que volvì, es un gusto.
Sobre el post: me dio tristeza, me hizo acordar a mi abuelo que muriò en 2004, a los 95.
Gracias
Medusa

La condesa sangrienta dijo...

TM: los viejos duelen por lo que fueron y los jóvenes por lo que podrían haber sido, ud. lo sabe bien. Beso grande.

Medu: también es un gusto para mí verte por aquí.
Abrazo.