5 de mayo de 2007

Rebelde buey

Resulta que la Postmodernidad no vislumbra futuro ni salida, disuelve la Gran Historia en muchas historias, revaloriza el cuerpo en desmedro del espíritu. La vida sin imperativo categórico, suplanta la ética por la estética. A la tiranía de la razón la ha suplantado la tiranía de la sensibilidad y la subjetividad, se produce la desvalorización de los valores supremos y de las grandes cosmovisiones (poco hay que se pueda escribir con mayúsculas), Un nihilismo sin tragedia acepta sin angustia la desaparición de las convicciones firmes que dieron seguridad a generaciones pasadas. El individuo, guiado por el sentimiento y obedeciendo a lógicas múltiples y contradictorias entre sí, es un individuo fragmentado que no se aferra a nada, nada lo sorprende, no tiene certezas y renuncia a los compromisos profundos. Todo vale y se acepta, hasta las mayores extravagancias, pero esta tolerancia devaluada no es más que una profunda indiferencia. Si la Modernidad decretó la muerte de Dios, la Postmodernidad trajo un retorno a lo religioso (esoterismo, new-age) y el regreso de Dios que, obviamente, no es un Dios demasiado exigente.

(Si Ud. se ha visto reflejado en el párrafo anterior, déjeme decirle que no es un “niño rebelde” sino que entra dentro de las generales de la ley, de la manada de rebelde buey…sorry).

No soy un pensador anarquista original. […]cómo puede cada uno tratar de identificar y desafiar las instituciones totalitarias, y los trabajos al respecto son distintos en cada circunstancia, en lo que va de una familia a una sociedad internacional. Son las mismas ideas y conceptos que nos guían, y no creo que tengan una especial profundidad. Me parece que todos los celebran a la vez que los exploran. Pero no veo que haya una contribución importante al pensamiento
Entrevista con Noam Chomsky, Juan Pablo Neyret

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Este texto me recuerda a los sermones de los pastores brasileros de la Iglesia universal del reino de Dios que salen en la madrugada por América.

La condesa sangrienta dijo...

...y bueno, uno recuerda lo que conoce!
Si quiere le puedo recomendar la lectura de algunos filósofos de la postmodernidad.

marie dijo...

respuesta y latigazo, admirable como siempre

bonito lunch dijo...

querida condesa: como a ud le gusta adornar sus posts con citas de libros, le quería comentar con un post que publique por febrero
(...)no sabiendo lo que es la vida religiosa,ni pudiendo saberlo, porque no se tiene fe con la razón,no pudiendo tener fe en la abstracción del hombre,ni sabiendo qué hacer siquiera de ella ante nosotros ,nos quedaba ,como motivo de tener alma, la contemplación estetica de la vida
fernando pessoa
un saludo

La condesa sangrienta dijo...

La contemplación estética de la vida es también la contemplación del creyente.
Le decía a roedor que algunas experiencias (el arte, la naturaleza) exceden nuestra capacidad de aprehensión y nos acercan a otra dimensión. Son experiencias que no pueden traducirse en lenguaje humano, es cuando el cuerpo queda chico y uno piensa que tamaña perfección no puede ser producto azaroso del big-bang.
No sé a quién acreditarán los no creyentes esta conmoción del espíritu.
Hermoso texto de Pessoa, gracias!

Hola Marie!!!

Roedor dijo...

La consecuencia del texto del post es... empezar a escribir un blog.

Nada más inservible que eso, fijesé.

La condesa sangrienta dijo...

Escribir un blog es pensar en voz alta, es compartir el pensamiento; y pensar nunca es una tarea inútil, roedor. Aunque pensemos diferente.
@>-}----

Luigi dijo...

jejejeje, de tanto tirarse rosas esto ha quedado lleno de espinas... permiso, tiro verdura y me voy.
Supongo que todos tenemos "algo" que nos permite seguir viviendo (llamenlo como quieran: Dios, Espiritu, Humanidad, Familia, Amores, Musica y hasta Futbol).
Una vida basada "exclusivamente" en la total indiferencia, si bien teóricamente es posible, en la practica (me parece) no se verifica. Si solo vivimos para laburar, comer, dormir y volver a laburar la mejor salida sería descerrajarse 20 tiros en la nuca.
Hay "algo" que nos mueve, nos inquieta, nos gusta, o de alguna manera nos permite tener ganas de seguir viviendo. La disolución (sin alegrias ni penas) en el vacío no es algo que atraiga demasiado... todos hemos tenido nuestros dias donde "la puta, vale la pena estar vivo".

círculos y espirales dijo...

Lo que encuentro de común entre la postmodernidad que describes y la historia es la letra O, letra condenada al fracaso por donde quiera que se la vea.

La condesa sangrienta dijo...

Ohhhhhhhh, tenga cuidado entonces! la letra O también es un círculo y la espiral es una O ad infinitum.

Luigi ¿cómo hace para descerrajarse 19 tiros en la nuca después del 1ro.?

Luigi dijo...

jejeje, buen punto... bueno, ya se me ocurrirá otra cosa :)