24 de agosto de 2007

El Imperio de los Sentidos


Existen casas inteligentes que pueden comandarse a distancia; es posible programar con meses de anticipación los programas que queremos grabar, no hace falta bajarse del auto para abrir el portón de entrada ni levantarse de la silla para cambiar de canal, encender las luces del jardín o el sistema de riego. El horno a microondas tiene un timer y la pava silbadora avisa cuando el agua hierve.
¿alguien puede decirme si existen cacerolas cantoras u ollas avisadoras?

(tuve hirviendo algo en el fuego desde las 21 hasta las 3:15 hs. Sin sentido del olfato, con el oído anulado por los auriculares, el tacto en el teclado y la vista entretenida en la web, sólo pude sentir –una vez más- el gusto de la derrota en el campo de batalla de mi cocina).

La cebolla es escarcha/ cerrada y pobre:/ escarcha de tus días/ y de mis noches./ Hambre y cebolla:/ hielo negro y escarcha/ grande y redonda./ En la cuna del hambre/ mi niño estaba./ Con sangre de cebolla/ se amamantaba.
Nanas de la cebolla. Miguel Hernández.

19 comentarios:

Mickey dijo...

Condesa, seré brusco. Pero honesto.
Para usted y el universo: si se es mujer, y desmotivada en la concina; no intentar nada en ella!.

Nada es nada.
Ni cocinar obviamente, ni calentar el agua, nada. Ni siquiera actividades tan alejadas como recrear con su pareja situaciones sexies de películas (Like "El carero llama dos veces" segunda versión).
Las leyes de Murphy (o Morfi a su uso) se aplican en progresión geométrica en estos casos.
Y no espere ayuda de la inteligencia artificial para solucionar este tema.

glenda dijo...

Y...la verdad es que Mickey algo de razón tiene.
Condesa, por su propio bien, aléjese, para no volver nunca, de la cocina. Es un llamado por el bien de la comunidad (marplatense), antes que vuele todo por los aires

Juan Gonzalez del Solar dijo...

Y sí, algo de razón tiene.
No hay forma artificial de darle a la casa el "calor de hogar" (ahhhh, qué amor"), tampoco "ese gustito" a la comida (uhhh, qué previsible, che).
Siga por el camino del delivery para alimentar su estómago y siga cocinando para alimentar su psiquis.
Qué buenísima la última oración del texto.

Stella dijo...

Lo ideal sería una olla con timer, porque por mas que tu olla hubiese chiflado, gritado o aullado, no te hubieras enterado tampoco!! jajaja

Y si no, hacé como una amiga mia, que cocina con el teléfono!!
Hoolaaaa? Me manda unas milangas con fritas a mi casa?
Y listo!!! :P

Stella dijo...

Uy, Juan, no lo leí, pero pensamos lo mismo!! jaja

adivinador dijo...

Condesa, nos conocemos poco pero siento el deber de avisarle que no hay cocinas cantoras ni ollas inteligentes ni cacerolas que manden mails.
Hay Delivery , Condesa.

La condesa sangrienta dijo...

Mickey: no siempre se está (des)motivada para cocinar o para recibir al cartero dos veces, depende del día y las circunstancias ud. comprenderá.

Glenda: llegó tarde con el aviso. Una vez olvidé el horno encendido mucho tiempo y estalló la puerta de vidrio.

Juan: más allá del horno mencionado, creo que en casa no falta calor de hogar ¡al contrario, la cocina nunca se apaga!

Tiene razón Stella, tampoco hubiera escuchado a la cacerola.

Adivinador: creo que dio con la clave: un timer conectado a la pc y que avise por e-mail!!!!

Estrella dijo...

Cuando la vista est� clavada en la web y el tacto en el teclado, lamento decirle, condesa, que no hay ni habr� ollas avisadoras. C�mase una banana, y santo remedio.

Jotafrisco dijo...

Bueno, existe el reloj por lo menos...

Mickey dijo...

Se me enojó nomás...

No le hable desde la soberbia de quien todo lo puede en el hogar (ese soy yo).
Fue la voz del niño que fuí, que no le reclama amor a su madre (eso sobró). Ni siquiera comidas ricas y elaboradas, tortas y postres como los de casi todo el mundo. Solo quería cebollas bien cortadas, bifes a punto, papas fritas no quemadas ni crudas, milanesas que no pierdan el empanado, y si lo conservan, que no mantengan el aceite.

Como le habló el niño que fuí (crédulo, sufrido, sano moralmente, INOCENTE), ninguna ulterioridad hubo en lo del cartero.

La condesa sangrienta dijo...

Estrella: mejor me conecto a un suero y no tengo que levantarme a tirar la cáscara.

Jota: existe el reloj e indicó que la cosa estuvo en el fuego durante 6 hs. Lo que no puedo saber es en qué momento se consumió el agua y comenzó a consumirse la cacerola.

Mickey: don't worry, no me enojé para nada ni saqué conclusiones ulteriores de su comentario. La malicia estuvo en la respuesta, en todo caso y para que compruebe mi buen ánimo y disposición, en cualquier momento le cocino algo y lo invito ;0)

F e r n a n d o dijo...

...jeje, acabo de publicar algo más o menos a la hora que Ud. descubrió a la olla, Condesa!

La tecnología es atrapante, pero las ollas siguen siendo implacables con una eternal flame debajo.

Que tenga un muy buen fin de semana, y espero su visita cuando guste disfrutar a mi cantante favorita Annie Lennox.

Saludos cordiales!

Roedor dijo...

Si no me equivoco, countess, hace un tiempo también había relatado una conflagración motivada por el ejercicio ilegal de la culinaria.

Una vez pasa, dos quizás, pero no espere a la tercera porque la van a sacar los de Defensa Civil y Bruce Willis colgado de una de esas escaleras interminables.

Pida unas empanaditas y quédese retozando con el quía, dejesejoder...

La condesa sangrienta dijo...

jaaaaaaaaaaaaa no se equivoca Roedor, hace rato que vengo ejerciendo el ejercicio ilegal de la culinaria pero todavía ando suelta y esperando que -colgado de una de esas escaleras- se aparezca Clooney o el Capitán Sparrow.
Ud. sabe que también suelo pedir empanaditas...de jamón y queso!

Ella dijo...

Condesa, sin duda, lo suyo tendrá que ser el aviso por e-mail y/o el suero. No hay batalla posible de librar con éxito si deja una olla más de 6 horas en el fuego y usted tomada por la agradable pero eternamente desagradecida web.
El delivery no está mal, en tal caso, si su adicción es irrefrenable, tendrá que conseguir una blackberry, para cuando tenga que levantarse a pagar el pedido.
Mi afectuoso saludo.

Enterhase dijo...

Condesa, hiciste que estallara la puerta de tu horno?

Yo, en cambio, soy más práctico: la rompí solito en un ataque de ira. ¿Qué tanto esperar hasta que estalle?

(Es que uno crece y no mide la fuerza)

Che, déjenla que cocine todo lo que quiera. Para mí es cuestión de costumbre, condesa. Si cocina cada muerte de obispo no le va a resultar. ¡Cuántas veces se me habrán pasado los fideos y quemado los bifes? Pero uno aprende del error. Ahora hasta calculo la sal :P

Mi viejo, otro ejemplo: aprendió a cocinar cuando se separó de mi madre. Ahora hace unos platos impresionantes. Salsas exquisitas. Carnes tiernísimas.

La condesa sangrienta dijo...

Ella, lo mío no es adicción. Es distracción, concentración o introspección como guste llamar. Puede ser la pc., un libro, una charla telefónica o un olvido. De cualquier manera, no despreciaría una blackberry!!
Cariñoso saludo.

Enter ¿ud. está diciéndome que debo separarme o pedirle a su padre que se pegue una vueltita por mi casa?

Luigi dijo...

jejeje, el conde debe vivir recagado de hambre !!!

La condesa sangrienta dijo...

No Luigi, el Conde está preparado para sobrevivir a cualquier desastre natural. Debiera agradecerme, qué tanto!