27 de febrero de 2008

Like A Rolling Stone

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Me embadurnó con un gel verde, cristalino y fresquito. Con gesto impenetrable miraba los monitores mientras su mano dibujaba firuletes sobre mi panza. Vuelta la cabeza hacia la derecha, intenté decodificar mi mundo interior que palpitaba entre blancos, negros y grises ondulantes.
Detuvo la exploración un momento y, sin rasgo de emoción, dijo mientras señalaba con el dedo: “acá están, ¿las ves?”
Y sí, las ví.
Ahí estaban mirándome, brillantes, adentro de una bolsa oscura con forma de sanguijuela, my littles rolling stones.

No serán fotografiadas como la Piedra Rosetta, ni la movediza de Tandil, no cortarán cintas prometedoras de futuros felices como la piedra fundamental, no perturbarán ánimos ajenos como la piedra del escándalo, tampoco causarán enajenación y demencia como la piedra de la locura, no se creerán importantes para la construcción como la angular, ni serán hijas del Convidado de Piedra.
Serán mías, sólo mías.
Hijas de padre desconocido y engendradas en la vesícula.
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Es tiempo de Adviento.


Quien te hace doler te recuerda antiguos homenajes. No obstante, lloras funestamente y evocas tu locura y hasta quisieras extraerla de ti como si fuese una piedra, a ella, tu solo privilegio.
Extracción de la piedra de la locura, Alejandra Pizarnik.

26 de febrero de 2008

Teoría De Conjuntos

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Cada cuerpo tiene
su armonía y
su desarmonía.
En algunos casos
la suma de armonías
puede ser casi
empalagosa.
En otros
el conjunto
de desarmonías
produce algo mejor
que la belleza.
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Teoría de conjuntos. Mario Benedetti.

21 de febrero de 2008

Camino Al Cielo


Primero lo pidió Pachu y no lo cumplí, ahora me enganchó El Teta y lo hago antes de tener que quedar mal con más gente

Se trata de enumerar ocho cosas que uno quisiera hacer antes de morir.
Acá van las mías:

Antes de morirme quisiera poner:
-Más atención en las cosas (había publicado el post con 7 ítems, solamente)
Antes de morime quisiera ver:
-A River y Boca en la B.
Antes de morime quisiera visitar:
-El museo de los Impresionistas y el Museo Rodin.
Antes de morirme quisiera experimentar:
-Un par de vicios más.
Antes de morirme quisiera volver:
-A New York y a Barcelona.
Antes de morirme quisiera entender:

Para qué sirve la tabla de Logaritmos
Antes de morime quisiera saber:
-¿Dónde va la gente cuando llueve?
-¿Quién mató a García Belsunce y a Dalmasso?
Antes de morirme quisiera escuchar:
- ¡se ha salvado!

[No le paso el meme a nadie, puede tomar la posta quien quiera o dejar sus deseos póstumos en los comentarios.
Gracias, la casa agradece su visita]

20 de febrero de 2008

Internet Vale Un Perú



José ha creado un premio que se otorga a cinco blogs por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera y uno de esos premios ¡me lo ha dado a mí! (Koba también y no sé todavía por qué, pero los regalos se agradecen y punto).
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Mis cinco premios son para:

Roedor: porque su mirada crítica, inteligente y aguda es, también, tolerante.
Luigi: porque es alegre, generoso y, aunque pragmático, se permite volar sin rubores.
Adivinador: porque con humor y sarcasmo nos hace reflexionar sobre las noticias del día.
Julito: porque es un caballero. Desopilante e inteligente.
Caballero de la luna: porque se ha llamado a silencio por un tiempo y, mientras lo esperamos, merece colgar este premio en la puerta de su casa que es entrañable y extrañable.
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19 de febrero de 2008

Flying To The Moon



¿En qué momento la Sra. Distracción comienza a coquetear con el extraño Dr. Alzheimer?
¿Será cuando embadurna la piel del niño con Mylanta en vez de Caladryl?
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Ah, Oliverio… ¡nos hubiéramos amado tanto!

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ESPANTAPÁJAROS

No sé; me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida.

Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! - y en esto soy irreductible - no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
[…]
¡Que delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver,de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer quetenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo


Lapsus


Mientras salíamos del negocio lo tomé del brazo y, sin mirarlo, revisé la bolsa para ver qué había comprado.
El señor, muy amable, preguntó si me había equivocado o me lo quería levantar.
El señor no era R.
Ni Fantino.
Tampoco lo soñé
y me sucedió hoy.

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15 de febrero de 2008

Good Morning, Dr. Freud.




La mañana estaba preciosa, soleada y agradable, nos sentamos a tomar un café sobre la calle Güemes.
De pronto R. dice ¡no sabés lo que soñé esta mañana, me despertó un sueño! Y narró cómo un micro, de esos que tienen fuelle en el medio, lo perseguía por una ruta, le chocaba el auto, lo empujaba, lo abollaba, lo amenazaba y era incapaz eludirlo con la poca potencia del Renault 12 que conducía.
-Como esa película del camión ¿te acordás? - preguntó.
Casi sin poder salir de mi asombro le digo ¡no sabés lo que soñé, y me desperté con ese sueño esta mañana! Entonces conté que yo manejaba una potente camioneta negra (tipo Hummer), delante de mí iba Fantino (sí Fantino, che…) con una camioneta igual color amarillo. Detrás, otra potente máquina nos perseguía a alta velocidad por las calles de Parque Luro. Yo aceleraba, doblaba, hacía rebajes, volvía a acelerar y no había manera de perder al perseguidor a quien veía acercarse de a ratos, y peligrosamente, por el espejo retrovisor.
Finalmente, y después de una larga secuencia Contacto en Francia, en una maniobra increíble Fantino se abría a la derecha, yo a la izquierda y perdíamos al bólido oscuro que seguía de largo.

R. con su habitual pragmatismo, dijo –claro, vos sos más fashion. Andabas en una Hummer y te perseguían por Parque Luro. Yo iba por una ruta, con un Renault hecho mierda y me chocaba un colectivo de línea.
Le dije - ¿no es increíble que hayamos soñado lo mismo al mismo tiempo? Indudablemente nos sentimos presionados, con ganas de rajar y dejar atrás el peso de tantas mochilas que nos abollan el espíritu.

Me dijo que sí, que era muy probable, nos distrajimos con una señora de pareo negro y piernas horribles y seguimos conversando de otra cosa.


[Ahora vuelvo a pensar en eso y no sé qué me impresiona más, si comprobar un mismo nivel de pensamientos o el temor de estar perdiendo mis sueños.]
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Sólo en sueños,/ sólo en el otro mundo del sueño te consigo,/ a ciertas horas, cuando cierro puertas/ detrás de mí.
Sólo en sueños. Jaime Sabines.

13 de febrero de 2008

Itinerario



Comenzó una dieta y bajó diez kilos. Renovó el vestuario, contrató un personal trainner, se implantó senos, corrigió los muslos y afirmó sus glúteos. Se hizo un toque en la nariz, rellenó los labios y cambió el peinado.
Cuando fue a buscarlo,
él había cambiado la mirada.


*

Qué alegría vivir/ sintiéndose vivido.
Rendirme/ a la gran certidumbre, oscuramente, / de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,/ me está viviendo.
[…]
Que hay otro ser, por el que miro el mundo,/ porque me está queriendo con sus ojos.
Qué alegría vivir. Pedro Salinas.

Post Scriptum


Días atrás:

Condesa: -Hola, buenos días. Llamo para cancelar un turno con el Dr. Macció.

Secretaria: -Sí, decime el apellido.

Condesa: -Apellido tal por cual.

Secretaria: -Ah, sí… bueno, ya está.

Condesa: -Gracias y disculpá por avisar tan sobre la hora, tuve una semana complicada y recién acabo de darme cuenta. No sé en qué día vivo.

Secretaria: (amorosa) -No te preocupes, gracias igual.
*
*

[El turno era para el día anterior, me enteré después.]
*
*
LLa memoria es un milagro./ La conciencia es un milagro./ Todo es un milagro./ Todo menos la muerte./ -Bendita muerte, que es el fin de todos los milagros.
Preparación para la muerte. Manuel Bandeira.

11 de febrero de 2008

La Noche Boca Arriba


De puro distraída nomás, nunca me enfermo.
Soy especialista en cancelar turnos que otros sacan por mí –noséparaqué- y ando por la vida atendiendo otras cosas, ignorante de las quejas de mi cuerpo, sorda a sus reclamos. La otra noche, harto de mi indiferencia, hizo piquete en mi centro y el eco resonó en cada órgano, en cada músculo y en cada nervio. Fue cruel al reprochar mi olvido durante diez horas sin tregua, por desbordarse en la boca y encender en mis entrañas un fuego inextinguible, celoso de otros fuegos que alimento.
Ahora ando de puntillas para no despertarlo pero, de vez en cuando, se sacude levemente para espiar si estoy ahí y, aunque me enoja y me distrae de las cosas que antes me distraían de él, le prometo estar más atenta.
Hoy pido gancho y mañana pido turno.
-
Es un trato.
-
[Trato]

Un gran estremecimiento le sacudía los hombros, y se iba poniendo más pálida que la sábana donde se hundían sus dedos crispados. El pulso, desigual, era ya casi imperceptible.
Madame Bovary. Gustave Flaubert.


5 de febrero de 2008

Escalera Irreal


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2 de febrero de 2008

Al Pie de la Letra

Firma en blanco. René Magritte

“Si me preguntan para quién escribo – dijo Alejandra en la antología Quince poetas[1]- me preguntan por el destinatario de mis poemas. La pregunta garantiza, tácitamente, la existencia del personaje.

De modo que somos tres: yo; el poema; el destinatario. Este triángulo en acusativo precisa un pequeño examen.Cuando termino un poema, no lo he terminado. En verdad lo abandono, y el poema ya no es mío o, más exactamente, el poema existe apenas.

A partir de ese momento, el triángulo ideal depende del destinatario o lector. Únicamente el lector puede terminar el poema inacabado, rescatar sus múltiples sentidos, agregarle otros nuevos. Terminar equivale, aquí, a dar vida nuevamente, a re-crear.”

En estas palabras está el sentido de la lectura.

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Sucede a veces, que aquellos lectores que no frecuentan usualmente la poesía, tratan de hacer una traslación literal del texto a la realidad o buscan una explicación racional al lenguaje poético.

Cuando resulta imposible homologar estos dos lenguajes, abandonan la lectura con frustración e impaciencia.
Y es una pena.
Porque pierden la posibilidad de hurgar, de descubrir y de jugar la historia propia con palabras ajenas que se vuelven propias al mismo tiempo.
El lenguaje poético no es un lenguaje lineal, “porque una palabra dice lo que dice y además más y otra cosa”[2].
Es ahí cuando la palabra comienza a desnudarse, lentamente, como en un perfecto ritual amoroso. Se la contempla en silencio para acariciarla con los ojos hasta hacerla fuego entre los labios. Porque la poesía es palabra sonora, audible, cadenciosa y rítmica; se habla, se escucha, se canta y, después sí, se desgrana poco a poco, paladeando cada palabra, demorándola y royéndola hasta llegar al hueso, llevándola a otro plano de significación y a otra lógica que no es la gramatical, ni la que sostiene el orden de lo simbólico.
Pizarnik sostiene que únicamente el lector puede terminar el poema inacabado, y nos invita a una extraordinaria experiencia creativa capaz de sacar a la luz significados escondidos.

No sé ustedes, pero yo nunca rechazo una invitación a jugar y la poesía me remonta a aquel juego de nuestra niñez en que al calor de la vela, revelabámos la clave secreta escrita con jugo de limón.

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“Los objetos visibles pueden ser invisibles. Cuando alguien va a caballo por un bosque, lo vemos un momento y luego lo dejamos de ver, y sin embargo sabemos que está ahí. En Firma en blanco la jinete oculta los árboles, y los árboles la ocultan a ella. Pero nuestro intelecto comprende ambas cosas, lo visible y lo invisible. Mi propósito al pintar es hacer visible el pensamiento”
René Magritte



[1] En la antología Quince poetas, selección y prólogo de César Magrini, Ediciones Centurión, Buenos Aires, 1968.
[2] "La Palabra que sana" en El Infierno musical. Alejandra Pizarnik.