28 de octubre de 2010

Los Dueños De La Lágrima

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Tengo que decirlo porque, como dicen los pibes del barrio, ya tengo los huevos al plato con los que se creen dueños de la muerte de Kirchner. Esos que llamaron a ganar la calle, los que se arrogan el derecho a monopolizar el duelo, a juzgar los mensajes de pésame y a decidir quienes pueden, o no, asistir al funeral.
Esos que esperaban las declaraciones de Carrió que nunca fueron y entonces revuelven el archivo de 2008.
¿Qué pensaban? ¿Qué iba a redimirlo por la muerte?
Le hubieran dicho hipócrita.
Su silencio me parece un homenaje más sincero.
Si no hay nada bueno para decir, mejor callar.

Y eso le cabe a unos y otros

Kirchner murió en su ley y en su casa, no se puede pedir algo mejor.
Lo llorará su gente y lo juzgará la historia, o quien la escriba.
Su muerte no me alegra pero tampoco me apena demasiado porque

Morir es una costumbre
Que sabe tener la gente.

Jorge Luis Borges

(Requiescat in pace)

..º..

26 de octubre de 2010

Dos Pájaros De Un Tiro

.(♫)

- Voy a matarte, dijo.

Y con gesto calculado, disparó sobre su propio corazón.

..º..

24 de octubre de 2010

Intermezzo

.(♫)

Parada en el vano de la puerta, contempla la silueta recortada a trasluz en la ventana y sostiene la respiración para no turbar el minuto que brilla detenido sobre el perfil concentrado.
El sol delata la suave pelusa de las orejas, la barba apenas rubia y el cabello algo crecido como a ella le gusta.
Luces y sombras sobre la nariz romana, inventan un artificio particular en la cuenca de los ojos y revelan la frente amplia, ajena ahora de preocupaciones, el cuello firme y el torso inclinado sobre el libro.
Motas de polvo suspendidas, habitan la luz oblicua que acaricia en oros la figura amada.
El silencio amodorrado de campanas mudas se sacude sin ruido ni sorpresa para despertar la mirada verde que cruza la habitación.
Y, de repente, todo comienza a moverse lentamente.

..º..

Yo sé que existo porque tú me imaginas.
Muerte en el olvido.
Ángel González


23 de octubre de 2010

Dicen Los Colores

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(♫)

El día es dorado, but I’m blue.

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Yo sé que ver y oír a un triste enfada,/ cuando se viene y va de la alegría,
Miguel Hernández

22 de octubre de 2010

Cliché

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Todas las palabras ocupan un espacio y no es verdad que se las lleva el viento.
Muchas, como éstas, habitan en los lugares comunes.

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17 de octubre de 2010

Mamma Mía

.(♫)

Cuando era chica solía pararme frente al espejo para llorar. En un alarde de histrionismo temprano, forzaba el llanto y hacía brotar tantas lágrimas que terminaba compadeciéndome de mí misma.
También en la oscuridad de mi cuarto, podía imaginar muertes queridas y lloraba de verdad.
Creo que era una manera de coquetear con la angustia de la orfandad o de exorcizar el miedo de perder a mis padres, lo cierto es que recuerdo bien la cosquillita tibia de las lágrimas abriéndose camino hasta la almohada.
Mi pobre madre murió así varias veces, pero regresó muy saludable para acompañar mi infancia y un buen tramo de mi adultez.
Ocupada después con mi propia maternidad, un llamado de mi hermano anunciando un plazo corto, apuró el viaje a Barcelona.
Fue extraño viajar a la despedida que me ‘bienvenía’ en una cama de hospital.
Organizada hasta último momento repartió sus pequeños bienes entre los muchos amigos que no dejaban de visitarla, retaba a mi viejo porque olvidaba llamar a su mujer que había quedado prudentemente en Francia, ¡esa pobre chica está sola!, me hizo alejar de la cama y girar para decirme que estaba más flaca, preguntó por Dios y María Santísima, reímos con los cuentos familiares y nos reunió a los cuatro, después de tanto tiempo, reestableciendo el orden familiar según hizo siempre.
Cumplió los plazos establecidos con prolijidad, consciente del suave declive que iba cambiándola de plano cada día. La última semana habitó un suspenso misterioso que nos preparó para despedirnos del cuerpo, porque el alma, seguramente, ya sobrevolaba por ahí.
Te maté y te lloré tantas veces de niña que no puedo llorarte ni recordar el día exacto de tu muerte; tan ensayada la tenía que no me la creo.

¡Feliz día!
..º..

7 de octubre de 2010

Thinking About You

.(♫)

No soy supersticiosa ni tengo cábalas, tengo sí algunas manías que a veces avergüenzan a quienes me acompañan, como esa de enderezar cuadros en una sala de espera o cerrar puertas y cajones en casa ajena.
Tengo además algunos gestos adquiridos, quién sabe cuándo, que me hacen besar el pan antes de tirarlo, por ejemplo. Supongo que vendrá por el lado de mi abuela Lila, asociado con el cuerpo de Cristo.
También me sorprendo en el ejercicio de un acto reflejo e infantil cuando algo se me cae al piso, porque dicen que según la letra con que inicia el objeto caído, una persona cuyo nombre comienza con esa letra, se acuerda de vos.
Si se te cae un peine entonces, los Pablos, Paulas o Pedros conocidos, están pensando en vos. Si se te cae un libro será Luis, Laura o Lorena, y así con todo.
Claro que, en realidad, soy yo la que piensa en ellos y está bueno eso de hacer presente a los que amamos en las cosas del diario vivir.

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Dios está entre las ollas.
Santa Teresa de Jesús

4 de octubre de 2010

La 428

Un olor dulce, a miel, nos invade la nariz cuando los ojos apenas pueden entender ese jardín nevado de flores blancas.
Pequeños nomeolvides reivindican su nombre asomando la cabecita azul y me quedo con las ganas de prenderlos en la ropa como cuando era chica.
Hay césped nuevo y lustroso, pájaros, sonidos y olores concentrados por el sol del mediodía que huele a néctar.
Nos sentamos en un banco y los amigables fantasmas que aún pasean por allí nos acompañan un rato. Borges, Bioy, Malraux, Tagore y otros ilustres invitados habrán visto lo mismo que ahora veo.
La casa se yergue amarilla con cara de recién pintada; adentro, un piano de cola, objetos personales, fotos y el dormitorio precioso con pájaros y flores que habitan las cortinas y el papel de las paredes.
Mi prima B. asegura que en su anterior vida estuvo aquí, que usaba sombreros y vestidos de muselina, que caminaba descalza por los pisos de madera y tomaba té en estas mismas tazas craqueladas por el tiempo.
En el domingo luminoso R. decide generosamente, certificar la vieja amistad con un abono.
Ahora soy la amiga número 428 de Victoria y no sé si me gusta demasiado haber perdido el lazo que me hacía transparente y tan fantasma.

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‘… y viviendo mi sueño traté de justificar mi vida. Casi diría de hacérmela perdonar…’ Victoria Ocampo

1 de octubre de 2010

Wake Me Up When September Ends


Terminó septiembre, uf, de primavera y amor poco, de trabajo mucho, de cansancio, todo.
Un viaje eterno a Rosario que, te juro Fito, nunca estuvo cerca; piquetes, desvíos y accidentes nos detuvieron en algún lugar del mapa pero sin mapa donde fijar nuestro desconcierto y, estalladas por la lluvia, una hilera interminable de luces encendieron la noche como una procesión de antorchas celebrantes de la autopista de Cortázar.
La pantalla del GPS indicaba 7.8 kms por hora y en medio de la nada, asistimos por teléfono al final de la ceremonia sin arroz.
Los planetas se están alineando de a poco, tiempo y espacio recuperan las coordenadas conocidas y el caos personal se mueve dentro de los parámetros habituales.

Comienza octubre.

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El universo estaba justificado, el universo bruscamente usurpó las dimensiones ilimitadas de la esperanza […] A la desaforada esperanza, sucedió, como es natural, una depresión excesiva.
La Biblioteca
de Babel. Jorge Luis Borges